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NOSOTRA

PREGUNTAMOS.

Madres de jóvenes desaparecidos y asesinados por el ejército colombiano.

 (Proyecto editorial en desarrollo. Fecha prevista de publicación 2019 – Bogotá) 

 

Desde que nuestros hijos ya no volvieron a casa, y comenzamos a buscarlos, cada día se lleno de preguntas, dónde están, quién se los llevo, por qué se fueron, será qué están vivos, será qué los mataron. Y no basto con saber que fue el ejército de Colombia quién los asesinó para seguir haciéndonos más preguntas, para llenar con respuestas los dolorosos vacíos de la Historia de este país y de nuestras vidas. NOSOTRAS PREGUNTAMOS.

Así llevamos preguntándonos y luchando 10 años. Diez años en los que a pesar de las continuas amenazas y humillaciones nos hemos levantado día tras día buscando fracturar los límites de la impunidad, romper el silencio generalizado y así transformar nuestro dolor en acciones, en resistencias. NOSOTRAS RESISTIMOS.

Resistimos para hacer justicia en un país donde los asesinos de nuestros hijos siguen libres. Luchamos por recuperar sus cuerpos, sacarlos de las fosas comunes y poderles dar sana sepultura. Buscamos evidenciar las redes de complicidades e impunidad que posibilitaron sus muertes. Trabajamos para que los asesinatos paren. Puesto que hoy, y a pesar de la coyuntura de los llamados Acuerdos de Paz, nos siguen matando. Lo nuestro es una lucha contra la impunidad y el olvido.

Por ello este libro lo hemos escrito desde la denuncia de lo que está ocurriendo acá en Colombia. Queremos buscar las respuestas a nuestras preguntas. Por qué, para qué, quiénes, dónde, cuántos, hasta cuándo. ¡Hasta cuando! Queremos que cada persona que lea este libro también se haga estas mismas preguntas y se ayude a responderlas.

Para nosotras esto es un acto de dignidad y valentía, porque además lo que contamos a continuación les está sucediendo a muchas otras familias. Nosotras hemos podido verbalizar este dolor y obtener la fuerza necesaria para luchar y para preguntar. Para VISIBILIZAR, darlo a conocer, porque nuestros hijos estén donde estén, están pidiendo que hagamos algo por ellos, DIGNIDAD, VERDAD Y JUSTICIA.

 

María Sanabria, María Doris Tejada, Lucero Carmona y Luz Marina Bernal

Bogotá, Colombia 2018

 

Así comienza NOSOTRAS PREGUNTAMOS un libro creado colectivamente. Una polifonía de voces que resuenan para crear un universo de lenguajes que dialogan entre si con cada una de la imágenes y fragmentos del libro. Hechos, sucesos, fotografías, datos, dibujos, relatos, análisis político, investigación, canciones, conocimiento. Todo conectado desde el arte de testimoniar. Una experticia que proviene de haber vivido precisamente lo que se describe. Todo un ejercicio de memoria que supone referirse a recuerdos y olvidos, narrativas y actos, silencios y gestos, todo un juego de saberes con emociones, huecos y fracturas. Pero también, un ejercicio transformador de denuncia, claramente posicionado en la lucha y en el activismo, que camina los territorios donde ocurrieron los hechos y que busca encontrar las respuestas al por qué, para qué, hasta cuándo… Lo que creemos debe ser el deber de la memoria.

“Nunca imaginaron el amor que teníamos por nuestros hijos”

LOS HECHOS QUE CAMBIARON NUESTRAS HISTORIAS

El 31 de diciembre de 2007 Doris Tejada recibió la última llamada de Óscar. Nunca más volvió a escuchar su voz. El 6 de febrero de 2008 María Sanabria salió a trabajar y Estiven se quedó durmiendo. Nunca más lo volvió a ver. El 14 de agosto Lucero Carmona habló por teléfono con Leonardo. Nunca más volvió a telefonear. El 8 de enero de 2008 Luz Marina vio por última vez a Fair Leonardo, salió a trabajar y nunca más volvió. Las cuatro comenzaron a buscarlos. Emprendieron una lucha y su cotidianidad se llenó de preguntas: ¿dónde están? ¿por qué se fueron? ¿será qué se los llevaron? ¿será qué los mataron? ¿por qué nadie nos ayuda?

Esta escena la viven cotidianamente miles de familiares de personas desaparecidas en Colombia. Fair Leonardo, Óscar, Leonardo y Estiven son solo cuatro de las miles de víctimas de lo que se conoce como “los mal llamados falsos positivos”, asesinatos realizados por el ejército colombiano.

Señoras y señores,
vengo a contarles la historia
de los muchachos de Soacha.
Que fueron asesinados
en el año 2008,
en el mandato de Uribe
y su Ley de Democracia.

Los llevaron para Ocaña,
con propuestas de trabajo.
Lo que ellos nunca supieron
que fueron víctimas de Estado
siendo Ministro de Defensa el hoy en día Presidente Santos.

El gobierno los llamó los falsos positivos.
Como los muertos ya no hablan
es un negocio bien lucrativo.

El norte de Santander,
se bañó con sangre de héroes. Mientras que la Brigada 15
así cobraba sus ascensos,
de sus múltiples asesinatos
y violaciones a los derechos.

María Sanabria, 2015

¿QUÉ SON LOS MAL LLAMADOS “FALSOS POSITIVOS”?

Son asesinatos realizados por el ejército colombiano (también otras Fuerzas Públicas del Estado como la policía). Generalmente un “reclutador” con falsas promesas de trabajo engaña especialmente a jóvenes, pero no únicamente, para después entregarlos al ejército quien los asesinará y torturará a cientos de kilómetros de sus hogares. Posteriormente escenifican un supuesto campo de batalla: balean los árboles, les cambian las ropas, les ponen armas o riegan casquillos por los suelos. Todo un montaje que les permitirá cobrar primas, incentivos e incluso ascensos o periodos vacacionales al declarar que asesinaron en combate a guerrilleros o líderes de bandas narco-criminales según explicitaba la Directiva 29 del 2005. “Éxitos de batalla”.

Son crímenes de Lesa Humanidad que evidencian una política sistemática de asesinatos por todo el país auspiciada por el Estado colombiano, que lleva décadas sucediéndose y que tuvo su mayor auge en la época del gobierno de Álvaro Uribe (2002-2010) y continuada por su sucesor, Juan Manuel Santos (2010-2018). Y que requiere de la complicidad de múltiples instituciones y de la capacidad de la violencia para convertirse en una onda expansiva, un miedo que se corporaliza y que es utilizado para que la gente no haga nada. Negligencias, abusos, indiferencia, complicidades e interés. ¿Cuánta gente sabía y no dijo nada? ¿por qué los forenses que realizaron las primeras necropsias no informaron de las incongruencias, de que aquellos jóvenes habían sido asesinados y no muertos en batalla? ¿por qué tanta indiferencia? ¿quienes son los que se benefician de estos asesinatos?

 

Por ello parte de lo brutal de lo que les sucede a madres como María, Lucero, Luz Marina o Doris, que sobreviven al asesinato de sus hijos a manos del Estado, es que en su cotidianidad viven en un juego de relaciones de fuerza, de humillaciones, de abusos… y con la constante exigencia de que presenten las pruebas de su verdad, de lo que sucedió, de que sus hijos eran inocentes. La violencia va más allá del asesinato de sus hijos.

Una violencia que no ha cesado en estos diez años. Sino que se ha ido transformando, articulando el despojo, la desigualdad y la violencia.. Diferentes formas de administrar la guerra y mantener la impunidad. Un régimen de desprecio a la vida.

¿CUÁNTOS SON?

A pesar de su magnitud, no hay cifras oficiales que documenten el total de las víctimas asesinadas. ¿7.000? ¿8.000?¿10.000? No sabemos con exactitud a cuánta gente mató el Estado. ¿Cuántas familias no habrán podido denunciarlo? ¿cuántas madres siguen esperando a que un día vuelvan a la casa? ¿cuántas familias por miedo no han podido buscarlos? ¿cuántos padres ante los impedimentos del Estado no saben que a sus hijos los asesinó el propio Estado? ¿cuántos cuerpos no identificados esperan en fosas que les devuelvan sus identidades? ¿cuántas desapariciones sin familiares no han sido denunciadas?

¿QUÉ CARACTERIZA ESTA CREACIÓN EDITORIAL?

Han pasado ya 10 años desde que asesinaron a sus hijos, 11 en el caso de Lucero. Una década de denuncias y aprendizajes sobre las formas en que sus pasados, sus historias son representadas en una sociedad atravesada por tensiones e intereses políticos que determinan qué se recuerda y qué se olvida.  

Este primer libro de la editorial Entrelazando se compone de una profunda investigación sociohistórica, que recopila datos y cifras y aporta material de archivo, buscando las complicidades y evidenciando las negligencias y abusos de las instituciones. Un libro cuya fuerza reside en el equilibrio entre la investigación y el trabajo fotográfico que desde el respeto y lo simbólico acompaña y narra la historia de cuatro mujeres que en voz propia cuentan por ejemplo sus búsquedas por recuperar los cuerpos de sus hijos. Un compartir que permite acercarse a la realidad de cuatro mujeres que no han dejado de preguntarse qué paso con sus hijos, porqué y para qué los asesinaron.

Por ello se trata de una decisión política crear juntos este libro que tiene la singularidad de construirse como un lugar al que llegar, una representación material portadora de memorias que nos llevan a tomar conciencia, no desde el olvido, sino desde la necesidad de recordar, reflexionar y preguntar.  Un libro que en su materialidad se está convirtiendo en un vehículo de memorias, en un lugar cargado de sentidos y significaciones. Una construcción colectiva, intersubjetiva, transformadora y dinámica basada en las relaciones sociales que invitan a habitarla. Una apuesta no neutral, comprometida políticamente que no se esconde de serlo.  

Luz Marina Bernal

Mi hijo Fair Leonardo Porras Bernal, era un joven de 26 años de educación especial.

Desapareció el 8 de enero de 2008 y fue asesinado, cuatro días después, el 12 de enero, por la Brigada móvil 15 del ejército nacional de Colombia.

El 25 de septiembre de 2008 fue la primera exhumación de mi hijo. Ese día solamente me entregaron una parte de sus huesos. Aún sigo luchando por poder recuperar todo su cuerpo.

María Sanabria

Mi hijo Jaime Estiven Valencia Sanabria tenía 16 años cuando fue asesinado.

El 6 de febrero de 2008 fue engañado y llevado de Suacha a Ocaña, Norte de Santander. Allí la Brigada móvil 15 lo asesinó dos días después y luego lo dejaron en una fosa común, en la vereda de las Liscas, como NN.

Pude recuperar su cuerpo tras meses de angustia.

Doris Tejada

Mi hijo Óscar Alexander Morales Tejada tenía 26 años cuando salió de su casa en noviembre de 2007.

Fue asesinado por militares, miembros del Batallón La Popa, en el municipio del Copey, departamento del Cesar.

Todavía no he podido recuperar su cuerpo. La Fiscalía de DDHH ha realizado varias exhumaciones en el potrero en el que fue enterrado como NN junto a 60 cuerpos más. Estamos a la espera de una posible identificación.

Lucero Carmona

Mi único hijo Omar Leonardo Triana Carmona tenía 26 años cuando fue asesinado el 15 de agosto del 2007 por la Brigada 4 del ejército nacional de Colombia en la vereda Monteloro, en el municipio de Barrosa, Antioquia.

El 12 de noviembre de 2011 tras muchas dificultades y humillaciones pude recuperar su cuerpo y darle cristiana sepultura.

 

 

NOSOTRAS PREGUNTAMOS.
Madres de jóvenes desaparecidos y asesinados por el ejército colombiano.

Luz Marina Bernal – Lucero Carmona – María Sanabria – Doris Tejada 
Investigación y escritura: Laura Langa 
Fotografía: Ariel Arango  
Diseño editorial: Nanu Kübler
Bogotá, Colombia.

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